Nunca se ha negado la evidente necesidad de realizar algún tipo de actividad física, dados los múltiples beneficios para nuestro aparato circulatorio, nuestros músculos y nuestro sistema respiratorio. Ahora, además, se está tratando de comprobar cómo también nuestra capacidad cognitiva puede mejorar por medio de una actividad tan sencilla como es la de caminar.

Diferentes estudios han demostrado que caminar puede mejorar las capacidades y habilidades cognitivas de las personas. En concreto, generar un hábito de caminar con una intensidad moderada, probablemente pueda llegar a reducir los síntomas del deterioro cognitivo leve relacionados con problemas de los vasos sanguíneos en el cerebro.

Un estudio canadiense informó en el British Journal of Sports Medicine, que los participantes con trastornos vasculares cognitivos, que caminaron tres horas a la semana durante seis meses habían mejorado los tiempos de la reacción y otros signos de mejora de la función cerebral.

Este estudio contó con 38 adultos de edad avanzada; un grupo siguió un programa de entrenamiento aeróbico consistente en tres clases de caminata de una hora cada semana durante seis meses, mientras que el otro grupo, continuó con su cuidado habitual. Además, ambos grupos recibieron información sobre el deterioro cognitivo vascular y consejos para comer basándose en una dieta más saludable.

Teniendo en cuenta el pequeño tamaño de la muestra, es necesario ser cauteloso en momento de la interpretación de los resultados de este estudio piloto. Sin embargo, es alentador ver que el programa de ejercicios aeróbicos de seis meses mejoró ciertos aspectos de la cognición y mostró cambios en la imagen cerebral funcional. - Dr. Joe Verghese, director del Centro Montefiore Einstein.

De este estudio también se desprende que la socialización entre individuos, durante las clases de caminata, también podría haber tenido un efecto positivo, contribuyendo también a combatir factores como la depresión o la ansiedad.

Grandes beneficios para nuestro cerebro

El ejercicio físico, ya sea caminar o cualquier ejercicio que se realice adecuadamente, tiene un efecto muy beneficioso para nuestro cerebro: previene la aparición del deterioro cognitivo, reduce la aparición de los síntomas iniciales y mantiene al tiempo que potencia la resistencia del paciente en el momento más álgido de la patología.

Conociendo estos datos, la práctica de algún tipo de ejercicio físico diario es muy recomendable, ya sea caminar, correr, nadar, bailar o hacer yoga. De este modo, estaremos fortaleciendo nuestro organismo a nivel físico, emocional y cognitivo.