Un reciente estudio, realizado a un grupo de 420 personas que habían vivido en las proximidades de un aeropuerto durante al menos 10 años, ha llegado a la conclusión de que una exposición prolongada al ruido que producen los aviones, en especial durante la noche, aumenta el riesgo de aumentar la presión arterial, así como de provocar alteraciones en nuestro ritmo cardiaco normal, pudiendo incluso provocar problemas de hipertensión.

Los resultados de este estudio determinaron que casi un 45% de los participantes fueron expuestos a más de 55 decibelios (dB) de ruido diurno de aviones y un poco más de un 27% a ruido nocturno de más que 45 decibelios.

Los peligros de la contaminación acústica

Este estudio no ha sido el primero en demostrar la peligrosidad de vivir junto a fuentes de ruido excesivo.

Entre los años 2004 y 2013, se llevaron a cabo diferentes comprobaciones a través de diferentes análisis y estudios, que concluyeron con el diagnóstico de 71 personas con presión arterial alta y 44 con arritmia cardíaca, mientras que otras 18, sufrieron ataques cardíacos. Todas ellas, residentes en viviendas muy próximas a zonas aeroportuarias.

Es por ello que, la exposición al ruido de los aviones, especialmente por la noche, se ha asociado a un claro incremento de la presión arterial de las personas. Y es que cada 10 decibelios adicionales generado por el ruido de los aviones, aumenta el riesgo de padecer problemas de cardiovasculares.

Los efectos en la salud del ruido generado por los medios de transporte, se han convertido en un área de interés general, por lo que serán necesarias más investigaciones en el futuro para garantizar la salud pública.

No obstante, de estos estudios también se ha resuelto que, a diferencia de lo ocurrido con el ruido de los aviones, que pueden provocar el desarrollo de arritmias cardiovasculares e ictus, no se ha logrado hallar un vínculo tan estrecho entre el ruido generado por el tráfico rodado y los problemas de salud, pese a la masificación de nuestras ciudades.

Si deseas conocer más información acerca de este estudio, puedes consultar más datos relevantes en la revista médica Occupational & Environmental Medicine (Medicina Ocupacional y Ambiental).